he dado clases de cómo asesinar al dolor, creo que voy progresando.
muchos días y demasiadas veces me pregunto si estás sonriendo
de verdad
o es que te has dejado la careta en casa
no lo sé
al final es más o menos lo mismo
nadie nota que eres un témpano de hielo
y tú
no pasas frío en las manos
como si necesitases a alguien que te arropara.
qué estupidez.
tú, preocupándote de la existencia de un alguien que te arrope.
es como decir que es verano y me congelo.
es todo tan inverosímil..
como tu certeza
como tus palabras.
solo que entonces
en mi habitaba alguien estúpido que tenía la inercia de creérselas.
a cambio de un puñado de caricias
o a cambio de nada
al fin y al cabo
es lo mismo
tus caricias se convirtieron en la nada
y después de eso, dejaron de palpitar golondrinas nerviosas
en mi estómago.
así que supongo que en eso se basa la nada
en la incertidumbre de preguntarse
si algún día volverás
no sabes cuanto cuesta fiarse de tu mirada y de los amaneceres
y qué poco se recibe a cambio.
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