Puedo pensar que quizás algún día volvamos a encontrarnos
o resignarme a la posibilidad
de que nunca llegáramos a hacerlo.
puedo pensar en el otoño
y acto seguido
imaginarnos cayendo al suelo
rompiéndonos la poca sonrisa que nos quedaba
como las hojas condenadas a caer por el cambio estacionario
rompiéndonos las muelas
cansados de tanta función
exhaustos de palabras malintencionadas
puedo pensar en el cielo que se cernía sobre nuestras cabezas
que nos arropaba
nos daba calor
casi tanto como el que llegábamos a darnos
nos derretía la mirada congelada
convirtiendo mis ojos en esmeraldas llameantes
aquella sensación de quemarme
de rozar el asfalto con las yemas de los dedos
mientras salían de estas cualquier rastro de primavera marchita
que aún podía quedar entre lágrima y lágrima.
puedo pensar que los cielos ahora añoran ver amanecer entre tus labios
y que me suplican que te olvide
déjame que el otoño me recuerde cómo era tu tacto
tan frío como un témpano de hielo.
puedes quedarte con la piedra de tu mechero
no te necesito
puedo pensar en todas las palabras que dije
y arrepentirme de las que se quedaron atrapadas dentro de mi.
otoños.
violeta
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