no son las palabras dichas
si no las palabras que se quedan
atascadas en la garganta.
Las muy hijas de puta me están dejando afónica.
Quizá entonces
lo que más me duela sea no poder decirte
lo mucho que lo siento
lo mucho que siento haber abierto la puerta
y verte ahí
lo siento por pensar
que podía confiar en que no pasaría nada
en que todo seguiría igual.
ojalá aquello que dijiste
eso de que estuviera bien
que todo iba a seguir así
( de bien me refiero)
fuera cierto.
ojalá.
prometo que no volverá a pasar
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